Tuesday, March 31, 2009

En Casa de Isabel

Aquellas mujeres desnudaron sus almas, para comenzar, unas quisieron ser amigas, otras, conocerse mejor y a sus madres coño, amarlas intensamente y que no se les olvidara buscarlas
en la escuela pues sus padres estaban ausentes y aunque los recordaban vagamente quedaron en silencio sin decir palabras.

En sus manos, que marcaban los años vividos llevaban caracolas susurrando felices los días
de su niñez. Soñando en sus corazones abrazos que no recibieron, se angustiaron de perderse unas en otras como espejos que reflejaban sus iras desconocidas, sus rabias y sus des-amores.

Desnudas se fueron bailando al mar y como locas comenzaron a escribir sus historias otra vez.
Loca

Si me volviera loca,
estas son las cosas que haría:
Cerraría las puertas,
todas las puertas
y me olvidaría de mí y de ti,
de todos los tís.
Me iría a caminar por el mundo,
por todos los mundos
y a conocer gentes diferentes,
bien diferentes
y a hablar en otros idiomas,
en todos los idiomas.

Nunca descansaría,
pero nunca trabajaría.
Sería ese yo que estaba guardado
allá en el fondo de mi vida,
sepultado por los “debos”
y los “quieros” de los que quiero.

Si me volviera loca algún día,
simplemente me iría.

Sunday, March 29, 2009

Presión de grupo

Nunca antes se había sentido tan presionada por el “peer preasure”. La tinta latía con fuerza en su pluma intentando salir con algo espectacular para hacerle compañía ¿o competencia? A sus amigas que, incansables, bailaban sobre sus papeles pintando obras de arte con sus letras y colgándolas en el ciberespacio para deleite de muchos. ¿De qué escribir? Ni las jintáforas, ni el café, ni las caderas o las sandalias le habían provocado un derrame de palabras. El bolígrafo ya estaba a punto de una embolia provocada por la presión de la tinta pujando por salir. La casa, normalmente silente y sola, hoy resonaba con las voces de los niños y los ladridos del perro. Recuerdos de otros niños y otros perros y otras vidas la invaden, flotan ante sus ojos … la pluma tiembla ante la expectativa de un desahogo que no llega. Al fin la escritora, agotada, decide pasar pluma y papel a sus nietos y así entre garabatos y risas puede por fin la pluma aliviar su presión y descargar su tinta. Otro día llegará la inspiración y juntas escritora y pluma, se perderán por los caminos del cuento.

Thursday, March 26, 2009

Preparó el café

Preparó el café parado delante de la estufa. Su cuerpo desnudo me daba la espalda mientras el maniobraba la cafetera. Yo observaba temerosa de que se le vertiera el café recién colado delicioso y caliente sobre sobre su “penis nervioso”, erguido desde que me abrazó dándome la bienvenida así como Dios lo trajo al mundo. Se puso frente a mí y saboreé mi café mientras mis ojos lo recorrían de arriba abajo.

Historia de unas sandalias

Una mano abrió el armario y escogió una caja de zapatos. Puso la caja sobre una butaca y entreabrió la tapa. Un fulgor salió por la rendija. Eran los colores de un par de sandalias que habitaba dentro del cartón. Al poco rato una mujer acarició las sandalias y mientras deslizaba su pie hacia la primera sandalia se oía el” clíck” de una cámara y un ojo inquisidor miraba a través del lente para perpetuar el primer instante del encuentro entre la sandalia y ella; simultáneamente ella pronunciaba el nombre del hombre a la vez que el flash cortaba sus palabras. Admiró las sandalias que aún conservaban el olor a piel y se puso las dos. En silencio se empinó sobre ellas mirando hacia el espejo para que él se aproximara con sus pies desnudos y su cuerpo velludo sobre el cuerpo de ella. Las sandalias observaron todos los detalles y cuando regresaron al armario llamaron a sus amigas para contarles como era el pie que las calzó, la fortaleza de las piernas y la pisada. Las sandalias hablaron de la voz que oyeron que decía “Ven. Deja eso. Tócame.” Al día siguiente la mano sacó otra caja de zapatos…

Tuesday, March 24, 2009

Otra noche

Preparó el descafeínado con desgano, otra noche tomando esta cosa que le parecía un insulto al verdadero café. De todos modos puso la taza sobre el platillo, se lo llevó al balcón y se lo tomó a sorbos mientras miraba el sol ponerse. Cuando terminó, miró el fondo de la taza y recordó las veces que había leído su futuro en las borras del café, ahora no quedaba ni eso. Regresó a la cocina y lavó la taza. De vuelta al balcón, se recostó en el sofá, arregló cuidadosamente los pliegues de su mejor bata y esperó a que el último sueño se la llevara.

Encaracoladas

Letras encaracoladas, enroscadas, cargadas sobre mi ser.
Letras amarradas a mis dedos que se niegan a nacer.
Letras asustadas, embelesadas, amasadas en papel.

ABC de mi memoria, letras que cuentan historias,
Letras que cantan y bailan y juegan sobre mi piel.

Letras que fabrican máscaras donde me voy a esconder
Para renacer cada día, como una nueva Raquel.


Saturday, March 21, 2009

Homenaje a Mango Street - Mis Caderas

Mis caderas redondas, rellenas, suaves, y fuertes. Con ellas he visto el mundo que me rodea; desde pequeña la cadera izquierda reclamó su espacio en la cama" twin", pidiendo su almohada extra en las noches, y en las excursiones de montaña era ella la que daba el primer paso ayudando a la derecha a seguir sus aventuras. Me recuerdan que como gemelas, siempre van juntas.

Se consultan y se consuelan, cuando el pantalón no sube hacen un acto de constricción momentáneo, "No mas dulces", que luego olvidan al día siguiente. Mis caderas, deliciosas amantes, son el matrimonio perfecto una manda y la otra escucha. La frisa," la suavecita", la almohada, "la blandita", y en las noches , la izquierda se acurruca buscando la derecha.

Friday, March 20, 2009

Playa de Caracoles

Entonces,
nuestros pequeños cuerpos
golpeados por las olas
que iban y venían
como niñas saltarinas
nos hacían vivir
y disfrutar el momento.

Dorados y ardientes
con nuestras espaldas al sol,
construíamos castillos de ilusiones,
acompañados con la música del viento.

Abríamos la boca
para probar la sal,
la sal que como talco duro,
al secarse cubría nuestros cuerpos.

Entonces éramos libres y no conocíamos el miedo.
Eramos pequeños dioses eternos.

Nuestra madre en su mundo,
nos miraba de lejos y nos dejaba libres,
como chiringas al viento.

En la arena caliente dibujábamos lentos,
en el inmenso lienzo.

Tras las primaveras ,veranos e inviernos
con nudos de sal,
tejimos los sueños.

Pasaron los años,
los pequeños dioses bordaron sus sueños.

Vi de nuevo niños,
con los pies pequeños,
cubiertos de arena,
de espaldas doradas,
mirando hacia el sol.

Ya no somos cinco,
no éramos eternos.
Los pequeños dioses,
dorados al sol.

Pero en mis memorias,
jugando con olas,
saltamos los cinco
de espaldas al sol.

La tierra

Cansado, se había quedado dormido bajo un bututú escuchando el cantar de un cintigo. Su último pensamiento conciente antes de cerrar los ojos fue que era hermoso el paraíso.

Rompió el silencio un enorme estallido que le despertó sobresaltado. No podía identificar el sonido porque no era ni el rugido del otiche, ni de las chimoyas, y menos aún el de las jinafias. Abrió los ojos y espantado vio que el críspulo había perdido los colores del bido y la verma y era oscuro con vetas sangrientas.

A su alrededor no había nada que le recordara al paraíso. Arrepentido de su última creación, se alejó, abandonándolos a su suerte…

Thursday, March 19, 2009

Premio Primavera

Gracias Belén de Escobar http://belenprosayversoblogspot.com/ por premiar nuestro blog apenas recién nacido con este Premio de Primavera. Ya nos irás conociendo a través de nuestros escritos. Un abrazo desde Puerto Rico.

Wednesday, March 18, 2009

Jitanjáforas

Esa tarde el críspulo tomo el color del bido y la verma. Las picoletas nubes se unieron al silo y crearon un hospus impresionante que hizo que el nizo inundara las calles y que el mar se llenara de una verma loril que puso a todos a reir como quiates.

El paraíso

El paraíso era tierra de nadie, pero estaba poblado de arkiches, bututús, quiarus, churilgas y gafbes. De los árboles colgaban engatas y zalotos. En los aires cantaban el malit, el cintigo y el sinmigo. Entre la maleza rugían las chimoyas, la jinafia y el otiche.

Entonces llegó el hombre y el paraíso se perdió, y con el paraíso, el nombre de todas las cosas y entre las labores que cansaron al hombre estuvo renombrar la creación
.