Saturday, April 25, 2009

Me Voy

Vida me voy de viaje con la literatura a cuestas
Con ella mi equipaje es más liviano
Haremos el amor y el sexo entre quimeras
Para que nadie entienda nuestras penas
Si hoy, por abandono, declaro mis congojas
Y el mundo es testigo de esas huellas
Le ruego al hacedor que nos condene
A ver nuestra sangre derramada
Entre las calles de la Boca,
Del cine y estas redes.


© bdj Rosario, 2009

Friday, April 24, 2009

Alternativas

Lo había probado todo, el cine, la literatura, el amor, el sexo y hasta irse de viaje. Pero nada había cambiado, solo podía pensar que esto de la vida no era lo que le habían prometido.

Ahora, parado al borde del risco miró al fondo y vió corrrer el rio. Imaginó como se sentiría ser un pez nadando entre las rocas. Entendió que tal vez esto de la vida tenía otras posibilidades y brincó.

Romance

Camino por las calles y tras las paredes creo escuchar las palabras secretas, pero como si me sintieran callan y solo escucho el silencio. Recuerdo que de niña me parecía oír esas palabras en cada esquina, ahora es cada vez menos frecuente y tal vez por eso las busco con mas ahínco. Son las palabras que solo se hablan en casa. Palabras mágicas, palabras que cuentan una era épica con una reina poderosa y un rey muy valiente, que se casaron y crearon una alianza para enfrentarse al sultán y que honrosamente dieron sus vidas peleando una guerra que no ganaron. Es la lengua en la que me cuentan la historia de un famoso hidalgo que amó una Dulcinea y luchó con molinos. Palabras con la que me cantaban unas tristes canciones que me dejaron sin aliento. Palabras que ahora se hablan en susurros muy bajos, y solo entre nosotros que cada vez somos menos. Son las palabras que nos marcan. Cuando en vez de silencio escucho el llamado del almuédano, me ciño el velo y apresuro el paso. Quiero llegar a casa, quiero recordar los cuentos del hidalgo y escuchar las canciones tristes. Quiero recordar el reino mítico y soñar. Soñar como hubiera sido la historia si los reyes hubieran triunfado. Soñar en romance.

Wednesday, April 22, 2009

Renacer

Mercedes sentía que estaba llegando al final de sus días. Su vida desfiló ante sus ojos como una película en una gran pantalla de cine. Cada viaje en el que disfrutó de una aventura de amor se descorría como el telón de una obra de teatro. Los momentos de alegría y de dolor se daban cita uno tras otro, pero los de sexo no se acercaban. Entonces, de lo profundo de su ser y como en la mejor literatura, se abrió el libro inédito que le dio ánimos para vivir de nuevo.

Tuesday, April 21, 2009

Palabras Retadas

La vida de amor, sexo y literatura es de cine...¿ me acompañas en el viaje?

Colorín colorado

No pude resistir el reto.

De jovencita me encantaba ir al cine a ver películas que contaran historias de amor; de esas que me hacían llorar y suspirar por el galán que algún día sacudiría mi corazoncito. No eran historias como las de ahora que más que de amor, están llenas de sexo. Cuando yo era jovencita las parejas en las películas ni tan siquiera se acostaban en la misma cama. Pero el tiempo pasó y el galán llegó y aprendí algo de lo que no se veía en el cine.
Empezamos nuestro viaje por la vida juntos y entonces me di cuenta que en el cine y la literatura, como las “novelitas Rosa” que leía de joven, era muy fácil llegar a un final feliz.

Sentada frente a mi computadora, escribiendo la novela de mi vida, tengo gastada la tecla del “delete” intentando y borrando y volviendo a intentar escribir, ese final feliz que se me escapa.

Raquel

Premio Violeta: magia y sabiduría

Gracias Silvia (http://www.amisiysiatino.blogspot.com/) por compartirlo con nosotras.

Desafío y sello

El siguiente relato responde al desafío que me hizo Silvia Beatriz (Belén de Escobar en prosa y verso). El mismo consiste en escribir un cuento, oración, definición o una poesía que contenga las palabras: VIDA, AMOR, SEXO, LITERATURA, VIAJE, CINE. Para ser acreedora al sello de premio debe además pasarse el desafío, de ser posible, a seis blogs de mujeres. En este caso, paso el reto a cada una de las seis compañeras y amigas que escriben en azules naranjas.

Mi relato:

Siempre quiso vivir como si su existencia fuese un libro interesante. Uno de esos que el lector no puede soltar una vez comienza a leerlo, porque las historias de amor y sexo lo atrapan y lo arrastran a entrar en él, convirtiéndolo en personaje, partícipe y cómplice de ese viaje audaz. No le interesaba que su vida pasara a ser literatura que trascendiera su época. Le bastaba con que fuese un guión excitante que algún atrevido productor llevara al cine, haciendo de ella un personaje inolvidable como Lolita o Scarlett.

Ahora, tan cercano el final, ya no es importante si lo logró o no; eso sí, su diario es testigo de que disfrutó cada instante.

Sunday, April 19, 2009

Secreto

Hoy termino con tu acoso. ¿Sabes? Desde niña te voy llevando a cuestas. Pasaste junto a mí la adolescencia. Llegamos juntas a la adultez. Me heriste, una y otra vez. Me cegaste muchas otras. Me golpeaste con saña, hasta aturdirme y quebrarme como a una muñeca rota. ¡Ah, pero hubo ocasiones en las que te enterré por años! Logré echarte a un lado, quitarte del camino. Fue entonces cuando mis alas se abrieron y elevé el vuelo. Pero caí de lo alto, porque mis alas se quemaron en el intento. Volvías a tocar a la puerta. Y yo, a abrirla. Es que en lugar de cubrirte con tierra, sólo había puesto un velo de seda sobre ti. Entonces lo rasgabas para salir y volver a esconderte en la oscuridad de mis pensamientos, allí desde donde esperabas el momento oportuno para atacar de nuevo. Cada vez que sentía que emergías, te hundía en el abismo. Pero regresabas, sólo para volver a acecharme. ¿Cuántas veces? ¡Incontables! Y hoy resurges por enésima vez. Me atormentas, me estremeces con tu crueldad, pero sobre todo con tu indiferencia, esa con la que el victimario dice que no recuerda…No obstante, eres real y hoy, hoy me libraré de ti por siempre, porque he descubierto cómo hacerlo. Encontré la forma de darte una muerte certera. Es que la única forma de matarte, es gritar a voces ese amargo recuerdo.

En clave de mí

En ocasiones estoy triste en tercera persona; otras, en segunda o primera. Realmente, no es mucha la diferencia aunque en clave de tú o de ella es más fácil desnudarme. No importa, el que me conoce sabe que la música está en mí.

Wednesday, April 15, 2009

MIEDOS

Quemó los miedos en un dedal, que lanzó por una ventana.
Decidió escoger aunque se equivocara, pues la libertad le borró
la calumnia de no sentirse amada y que la soledad la abrigara.
Reventando contra las paredes construyó un largo cuento y abrazó el vacío.

Thursday, April 9, 2009

Los fantasmas caen

Cuando me miro al espejo pienso que el tiempo no perdona, no pasa en vano. Frente al reflejo de lo que fui y la realidad de lo que soy, se alzan los fantasmas del ayer. Sus ropajes, colgando como túnicas, me acechan en la oscuridad. La luz que emana del vidrio los muestra, atisbando desde el pasado, hurgando en la llaga que vuelve a sangrar una y otra vez. Ya es hora de ahuyentarlos, me digo.

--¡Fuera!

¡Ay, si con decirlo sucediera! Pero no, la realidad sobrepasa la ficción. Mientras lloro de dolor, ellos se empeñan en reír con esa risa burlona, muecas y antifaces listos para el teatro, este teatro de mi vida. Entonces mis ojos buscan ufanamente el hoy, la verdad que como espada cortante hiere, mutila, corta. Blandiéndola, la hundo con fuerza en la profundidad del ayer. Con un golpe seco corta el dolor, dejando en el espacio un ruido ensordecedor. Y los fantasmas caen como soldados que en su marcha perdieron el equilibrio. Caen, como hormigas fumigadas por un insecticida cruel. Caen, como ratas ingenuas que pisan la trampa. Caen, como rayos que el cielo lanza con furor en el viento. Caen, derrotados y muertos. Siento el placer de verlos deshechos. Y me levanto, como el ave fénix, del ayer tormentoso, del dolor de la niña y de su ingenuidad perdida. Entonces, el espejo me devuelve la imagen triunfal de Diana, que en la lucha salió victoriosa

Wednesday, April 8, 2009

Ese Martes...

Ese martes si no escribimos nos morimos, si no escribimos, se silencian las voces que despiertan nuestra imaginación , nuestros sueños, nuestros anhelos y las lágrimas se asoman por nuestros ojos.

En silencio, escuchamos los sonidos de la noche; coquíes, grillos y silbidos de grullas nocturnas. Nos confesamos para salir de la rutina, conocimos la loca del 301 que se enredó con el tipo casado del 604.

Descubrimos que todas teníamos un pie con tres dedos que mirando al cielo nos reveló que el ocho es el número mágico de las mujeres de la casa de Isabel.

Algunas veces llueve sangre, otras veces hace frío pero hoy todas nos reímos con la postura del culi-melón que al pedir un pie Lucille salió rodando.

Tuesday, April 7, 2009

La mujer del 301

La mujer del 301 estaba loca. Al menos eso es lo que comentaban todos los vecinos. Nadie la conocía en el edificio pero decían que había llegado poco después que nosotros. Yo oía su risa todas las noches. Reía y reía sin parar con una risa…bueno, de loca. Como mi mujer trabajaba de noche, a veces la risa de la loca acompañaba mi soledad. Otras veces llegaba a alterarme los nervios. Entonces cogía la escoba y con el palo daba golpes en el techo a ver si se callaba. Varias veces había subido el piso que nos separaba y pegado a su puerta, había escuchado a ver si descubría el motivo de su risa, pero sólo se oía su risa solitaria. Aquella noche llovía copiosamente y los truenos estremecían el edificio mientras los relámpagos cortaban la oscuridad. Yo contemplaba la tormenta desde mi ventana. De momento en uno de esos destellos me pareció ver caer un pie mientras la risa de la loca servía de música de fondo al concierto celestial. Unas gotas de lluvia se estrellaron contra la ventana cubriéndola de rojo. Las carcajadas se hicieron más fuertes, los truenos más estremecedores, como redoble de tambores que anuncia el momento culminante. De repente paró la lluvia, callaron los truenos, enmudeció la risa y el último relámpago quebró la noche mientras el cuerpo de mi mujer caía desde el tercer piso y pasaba frente a mi ventana. Comprendí que nunca más oiría la risa de la loca del 301.