Friday, January 2, 2015

Lo que busco


Tarde o temprano, para fines de año, la tristeza me alcanza. Sin querer, casi en forma inconsciente,  comienzo a pasar balance de mi año y encuentro que nada ha cambiado.  Bueno sí, soy un año más vieja, pero no necesariamente más sabia, excepto que el nuevo año que pronto comienza lo hace, esta vez, con menos expectativas de mi parte. 
No espero cambios radicales que traigan novedad a mi vida. Si seguiré escribiendo aunque reconozco que he perdido el entusiasmo al hacerlo. Sé que los períodos depresivos son menores y que estoy compartiendo más, así que no es del todo negativo el que no escriba.  Pero aun así,  quiero hacer tiempo para ello en este nuevo año.  Quiero tener la trayectoria de mi vida en palabras, quiero encontrar a través de ellas aquello que no sé qué es pero que busco, esa pieza que me hace falta para poder sentir las alegrías.


Monday, May 19, 2014

Cerrado por inercia...

Saturday, February 26, 2011

Arropó tu cuerpo y calentó tu espíritu.



Tu voz

Aquella música que trajo el viento

en las faldas de los aguaceros,

era la espada de tu voz cortante

hurgando en mi alma dolida.



En los cuadernos de mi espíritu,

que estaban en blanco, susurró versos.

Me sumergió en el mar de la esperanza,

que cuida el contorno de mi isla chica.



Me estremeció tu voz de amor vestida,

envuelta en los ropajes de las sinfonías.

Cabalgando luceros y astros lejanos,

alumbró con su luz mi desconsuelo.



Me confundió tu voz como un suspiro

escapado de algún trino de gorrión.

Abrió la jaula con sus propias manos,

y en el aire parece haberse perdido.



Me dolió tu voz potente y vibrante,

con sus llamas de fuego fugaz y efímero.

Ecos de un pasado ambiguo, incomprensible,

me alumbró tu amor y me cegó tu olvido.



A Rosa Buk

Volaste en silencio,

dejando el polvo de tus alas

pegado a mis pensamientos.



Tus versos descalzos

recorren las plazas,

tu voz coronada de matices

resuena en el tiempo.

Tus palabras diáfanas,

cosidas a la luz del cosmos,

taladran el alma,

pintan arreboles,

encendien lámparas,

descubren lunas

de escarcha y de plata.



Tus poemas danzan

en la noche cándida.

Hurgan en los huecos

del espacio misterioso.

Bajan a los mares,

se bañan en sus olas,

al cielo se escapan

en rítmicos vuelos

vestidos de espuma.



Recojo las caracolas

que tus manos palpan.

Busco las estrellas

que adornan tus cabellos.



Te encuentro…

¡Aún vives, poeta!

¿Quién dice que has muerto?



Olvido

¡Huyó tu aliento!

Se esfumó en el aura.

No pude alcanzar tus pisadas,

sombras que la luz deshace

en la madrugada. Tu silencio

me aturdió con dureza y saña.



¡Inercia, congoja!

¡Desaliento, angustia!



Te busqué en mis recuerdos.

No te anhelaron mis besos,

no te buscaron mis manos.

Mis pechos no se sintieron

sedientos de tus abrazos.

El amor se ahogó adentro.



¡Ya basta! ¡Detente!

¡Calla, enmudece!



Es hora de abrir tus alas de nuevo.



Desvarío

Vagas perdido en la madrugada,



un niño grande con ojos sin alma.



La cruel maraña de tu pasado



te enloquece, condena y ata.



Mas un asomo de la cordura,



brilló en tus ojos aquella noche



en que tus manos desiertas, faltas



de amores, por mí caminaban.



Prendí con mis besos tus ilusiones,



recorrí caminos despacio y de prisa,



vestida de rocío, calzada de plata.



Pero el brillo aquél, de tus ojos escapa.



Quedas de nuevo sumido en recuerdos,



vanas añoranzas, sediento de abrigo,



apagando las llamas. Huyes, te alejas,



en medio del desvarío, mirando al vacío,



con los ojos abiertos pensando en la nada.



Dejaste en mi regazo muerta la esperanza.











Velero

Navegabas a la deriva,

el mar te lavaba en sus aguas.

El sol acariciaba tu mástil

de cara al viento. ¡Sol y luna!

¡Sal y espuma! ¡Mareas y sueños!

Solitario celaje pintado sobre

el espectro de los recuerdos.

Encallaste un día en mi isla.

Me vestiste de arena, de sales,

De algas y plata. Até tus amarras,

tiré al mar tu ancla, cubriendo

con mi amor tus velas plegadas.

Pensé que dejabas tu angustia

perdida en las aguas. El lastre,

pegado a mis ansias. La soledad,

atada a la proa, entre las velas,

el viento soplando tu estampa.

¡Pero tu vida sin olas, es ave sin alas!

La mañana aquella que izaste las velas

y soltando amarras, levaste el ancla,

quedé desolada, llena de recuerdos,

ansiando tus ansias, mirando de lejos

el mar, tragarte en sus aguas.



Tu mirada

Sentí tu mirada cortar la mañana.

Filosa espada de argento,

que rompe los cielos,

traspasa los mares,

lacera los vientos

Tu mirada certera

calcina y abrasa,

como al carbón

queman las llamas.

Tus ojos, luciérnagas

relucientes, poblaron

de astros la oscuridad

que me habitaba. Tu mirada,

Cuchillo con filo de alba

y cabo de ensueños,

desató aquellas cuerdas

que ataban mis besos.



Fugaz

©Zulma Quiñones Senati, 2008

Al final, el viaje,

etéreo y distante.

Moléculas esparcidas

entrando a las fauces

de un mar silente,

espacio vacío y frío,

donde el azul se pierde.



La fragilidad

muda en una esquina.

Las manos ansiosas

buscando aire para respirar.

La mente palpando recuerdos

fugaces y efímeros,

que yacen en la almohada

buscando el olvido.

El túnel, asomándose

a tus ojos, esperando el

suspiro que lo atrae

como al río su cauce.

La vida: un desplegar de alas,

que batiendo pasa.



Poeta

Hoy tocaste mis fibras,

las escondidas, las íntimas.

Te sentí brisa alegre y juguetona.

Te hiciste viento que cobra fuerza.

Se formó un volcán con tus palabras.

Brotaron como paradójico renuevo en el

otoño que escapa. Se volcaron dando paso

a tu pasión desmedida y rauda, que como catarata

cae reluciente, sonora y clara. El agua cantó su canto

de amores mientras bajaba. La escucharon el sol y las nubes.

El mar la meció cantándole nanas. Mas, pronto se la llevó el viento

en sus ráfagas. En medio de golondrinas que huyen en la explanada.

Reí como niña descalza

que moja sus pies en las aguas.

Tus frases llenaron mis sentidos, tocaron

mi alma. Penetraron mi cuerpo con su luz,

Llamas que no se apagan. Sonaron campanas

en mis adentros. Entonces te creí caballero, carroza

al acecho. Príncipe que rescata a su amada. Te revestí

de suspiros, mimos invisibles que bailan en el aire. Te vi cabalgar

sobre un brioso caballo blanco, que vuela en el monte. Subí a sus ancas.

Abracé tu cuerpo, que abrasa el alma. Luz de luna y luceros relucientes a tus

espaldas. Un viaje furtivo en la noche serena que descorre su velo en la madrugada

y me muestra que no eres caballero hidalgo, ni príncipe de encantos, sólo eres…Poeta

















Aleteos de esperanza

Saturday, October 17, 2009

La Soledad es...

La soledad es un banquillo gris en el parque de mi niñez

Ese pensamiento triste atrapado entre mis cejas

La soledad es una niña que chupa su dedo y calma su espera

Es la boca cerrada y la pluma amordazada

La soledad es el aliento de un dolor callado

La lágrima atrapada con el dedo meñique

La soledad es la gota de agua que no llega al río La palabra no dicha

La soledad la tarde de neurosis del domingo

Es la niña muerta en el vientre de mi madre

Navío a la deriva que no atraca en ningun puerto

La soledad es la hoja que el viento arrastra lejos de la hojarasca

No recordar tu risa, ni la manera en que pronunciabas mi nombre, ni tus abrazos, ni mimos Aracelis

La soledad es mi amiguita de la infancia con quien jugué veo veo, doña Ana no está aquí, la gallinita ciega y al esconder


La soledad es...


bdjrosario, Octubre 10, 2009

La Soledad Es...

Sunday, September 6, 2009

DE-AMBULANTES

Los deambulantes
De-am-bu-lan
Como yo
Duermen como yo
Comen como yo
Se arropan como yo
Lloran como yo

Compartimos el mismo espacio
Carpa grande, con goteras
Silencio mañanero
que nos envuelve

Deambu-lan
Risas apagadas
Arboles caídos
o será al revés

Naturaleza arropante
Madre que nos da de mamar a todos
Despierto mi cuerpo
Cabeza abajo, piernas mirando el cielo
Miradas cómplices con ellos
Hombres todos
Anfitriones del dolor

Me gusta mirarlos de frente
Dioses
de todas las edades
regados por la ciudad
a ver si los reconocemos

Solo por hoy
© Lucille Lang Domingo, 06 de Septiembre de 2009

Friday, September 4, 2009

La sábana

Abro la boca en un bostezo sonoro, me estiro alargando los brazos y las piernas. Siento frío. Con los ojos aún cerrados, busco el borde de la sábana, halo y halo, sin lograr traerla hasta mí. Total, con tanto esfuerzo ya siento calor y trato de abrir los ojos.
—¿Cómo voy a despertar? me digo, mientras me muevo al borde de la cama que parece estar muy, muy lejos. Recuerdo que de niňa siempre me gustó Alicia en el país de las maravillas, y como Alicia había encogido al tomar de la botella con la etiqueta de “BEBEME”. —¿Habré tomado de la misma botella?

Me recuesto y cierro los ojos. Vuelvo a bostezar y pienso que estoy en ese estado intermedio entre despierta y dormida, ese espacio vago donde los sueňos aún parecen realidad. Mientras, trato de recordar que hice anoche antes de irme a la cama. —Nada, nada especial, lo mismo de siempre, lo esperé y lo esperé hasta quedarme dormida.

Con los ojos aún cerrados, escucho como él se levanta y entra al baňo. Lo escucho arreglarse, desayunar y salir. Nuevamente siento frío, vuelvo a buscar la sábana, la tomo entre mis dedos y me cubro. Sé que si trato, alcanzaré el borde de la cama y sé que mis pies tocaran el piso. También sé que seguiré siendo invisible.

Mis historias

Quiero escribir todas mis historias antes de morir, cada dia que pasa mi necesidad es mas urgente. Comencé escribiendo solo los fines de semana. Luego también escribía algunos dias de trabajo. Ahora, es lo único que hago, escribir y ocasionalmente comer. Comer porque me obligan y me esconden las plumas y el papel si no lo hago.

Trabajando asi, pensé que eventualmente se me acabarían las historias, pero algo extraňo me ocurre y me ahora me salen a borbotones. Esta maňana al enjuagarme los dientes escupí un cuento. Al medio dia me corté un microcuento de la uňa del pie gordo. Y esta noche al lavarme, empecé a notar como me brotaba el comienzo de una novela en el pecho. Trato de sostener la pluma pero los dedos se enredan en poemas. Se me hace tarde.

Thursday, August 20, 2009

Tu mirada III

Certera. Relámpago en la oscuridad,
saeta que corta el viento, hiere mis besos,
quema arrecifes, suspira aromas muertos,
deshila estambres de azahares ciegos.

Su luz enciende caminos. Habla queda,
sin sonidos. ¿Por qué decir lo que se sabe?
Las palabras sobran si los sentimientos
se levantan con su ritmo inmune y etéreo.

Su fuerza penetra en mi espacio. Cabalga
en la noche hasta tocar mi pecho. Es
viento inquieto, respira muy lento
bocanadas de humo, sopla deshecho.

Buscas en silencio las pupilas de oro,
sólo encuentras dos pobres lumbreras
posadas en mis escombros, enredadas
en la maraña de mis soledades amargas.

Quiebras el hechizo. El fuego me ciega
de imprevisto. Quema las naves con saña,
rasgando sus velas. Brota la llama, súbita
invadiendo mi cielo en sólo segundos.

¡Tu mirada de nácar me viste silente!
Me arropa en azules, naranjas y verdes.
Espada reluciente, cabo de alba, filo de
argento. ¡Tu mirada calcina mi lamento!


© Zulma I Quiñones Senati 2009

Thursday, July 16, 2009

Espacios

Necesito un espacio quieto
que me cobije
un espacio mojado
con algodones como rosas

Necesito un espacio quieto
con canarios madrugadores
que pinten alas en mis pies
y besen mi frente niña

Necesito un espacio quieto
con mi amigo
con mi sangre

Un espacio en silencio
para que llore
para que grite
para que sane

Necesito un espacio
de peces y algas marinas
que me abrazen
que lo abracen

Necesito un espacio
que escuche y perdone

Espacio Mío, muy mío
Aqui estás, aqui Vive
por ti espero