Friday, September 4, 2009

La sábana

Abro la boca en un bostezo sonoro, me estiro alargando los brazos y las piernas. Siento frío. Con los ojos aún cerrados, busco el borde de la sábana, halo y halo, sin lograr traerla hasta mí. Total, con tanto esfuerzo ya siento calor y trato de abrir los ojos.
—¿Cómo voy a despertar? me digo, mientras me muevo al borde de la cama que parece estar muy, muy lejos. Recuerdo que de niňa siempre me gustó Alicia en el país de las maravillas, y como Alicia había encogido al tomar de la botella con la etiqueta de “BEBEME”. —¿Habré tomado de la misma botella?

Me recuesto y cierro los ojos. Vuelvo a bostezar y pienso que estoy en ese estado intermedio entre despierta y dormida, ese espacio vago donde los sueňos aún parecen realidad. Mientras, trato de recordar que hice anoche antes de irme a la cama. —Nada, nada especial, lo mismo de siempre, lo esperé y lo esperé hasta quedarme dormida.

Con los ojos aún cerrados, escucho como él se levanta y entra al baňo. Lo escucho arreglarse, desayunar y salir. Nuevamente siento frío, vuelvo a buscar la sábana, la tomo entre mis dedos y me cubro. Sé que si trato, alcanzaré el borde de la cama y sé que mis pies tocaran el piso. También sé que seguiré siendo invisible.

3 comments:

  1. Bueno, Katinka. Es la primera vez que leo algo tuyo y quedé impactada. Sucede aveces, que sí nos volvemos invisibles.
    Saludos!

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  2. hum....

    Me gusta la idea de ser invisible, aunque esta, es algo triste :(

    beezzzz

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  3. He sido invisible. Me gusta ya que esto es por decision. Disfruta de tu invisibilidad y suenya. Todo es hermoso si lo tenymos de azul.

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